"Aclaraciones útiles"

¿Por qué recibimos revelaciones privadas, si ya tenemos la revelación completa a través de Cristo?

“Hija Mía, llegará el tiempo en que toda visión será proclamada como verdadera. Yo he dicho que no habrá visión vana, ni profecía engañosa en Mi Iglesia. Lo que he dicho pronto será verdad. Ya que lo que Yo pronuncio lo cumpliré en tu propia vida.”
VVeD 06.09.1988
“Recordaré a todos que las maravillas, los milagros y las señales, también son parte de Mí.”
VVeD 13.04.1991
“¡Pero, Señor, hay falsas Apariciones, incluso, revelaciones!
Sí, las hay, pero muy pronto, Yo las descubriré y mostraré que son falsas. ¿Qué padre vería a su hijo dirigirse por una ruta equivocada, año tras año, y no le advertiría? ¿O qué padre vería a su hijo engañado y permanecería en silencio? ¿No le advertiría y le mostraría la verdad? ¿Permanecería Yo, entonces, que Soy Amor y Misericordia, silencioso y los dejaría expuestos a estos peligros y no Me apresuraría a ustedes, para revelarles la verdad?… Traten de comprender…” VVeD 20.08.1988

“Veo el núcleo o la raíz del elemento profético en este “cara a cara” con Dios, en “conversar con Él como con un amigo”. Sólo en virtud de este encuentro directo con Dios, el profeta puede hablar en el tiempo” (Entrevista al cardenal Joseph Ratzinger
por Niels Christian Hvidt
).  

 

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El presente artículo fue escrito por el Padre Michael Kaszowski, Profesor de Teología en el Seminario Arquidiocesano de Katowice,Polonia.

“De acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia nosotros hemos recibido la Revelación completa a través de Cristo. Pero aún cuando tenemos la plenitud de la Verdad en Jesús, necesitamos ayuda adicional para entenderla completamente. El Espíritu Santo es quién nos ayuda. Jesús dice que Él puede recordarnos la Verdad Revelada, ayudarnos a descubrir su significado, y mostrarnos las cosas por venir: “Pero el Consejero, el Espíritu Santo, a quién el Padre enviará en Mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Yo les he dicho”. (Jn. 14,26)

El recordar, orientando a la Verdad y anunciar cosas por venir, no terminó con el Nuevo Testamento. El Espíritu Santo ha continuado Su trabajo en la Iglesia – trabajo manifestado también a través del regalo de la profecía -. Este don permite a aquéllos que lo poseen convertirse en testigos de Dios, abogados de su Verdad y de su Amor, y de esta manera llamarnos a demostrar a nuestro Creador nuestro amor por Él.

San Pablo considera el don de profecía como el más importante para la Iglesia (1Cor. 14,1): “sigan el camino del amor y deseen vehementemente los dones espirituales especialmente el don de profecía”. Él ubica a los profetas después de los apóstoles y antes de los maestros: “Y en la Iglesia Dios ha designado primero a todos los Apóstoles, segundo a los Profetas, tercero a los Maestros…” (1Cor. 12,28) (Cfr Ef 3,5 – 4,11) Él habla acerca de la Iglesia construida sobre los Apóstoles y los Profetas (Ef 2,20) “…edificada sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas y cuya piedra angular es el mismo Cristo Jesús”.

La profecía de Joel dice: “Y después de esto, – dice el Señor – derramaré Mi Espíritu sobre toda carne; profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Aún sobre los siervos y las siervas derramaré Mi Espíritu en aquellos días”. (Joel 3, 1y2)

Pero este don olvidado es conferido por varios motivos de modo más frecuente de lo que pueda suponerse. Su forma más común es el esclarecimiento interior – entendimiento de una Verdad Revelada, por ejemplo durante una reunión de estudios, una discusión o un sermón -.Otra forma menos común es la revelación privada. Las revelaciones privadas son usadas por el Espíritu Santo para recordarnos la Palabra, conducirnos hacia la Verdad y mostrarnos el futuro. Por ejemplo, los niños de La Salette, Lourdes y Fátima recibieron el don de profecía en una forma excepcional, y llegaron a ser instrumentos a través de los cuales Dios enriqueció a su Iglesia.

Las revelaciones de Fátima son un ejemplo de la importancia de la profecía en bien de la Iglesia y de toda la humanidad. A través de los eventos de Fátima el Espíritu Santo nos recordó la Verdad revelada acerca de la prontitud con que Dios muestra su misericordia y su compasión, y del valor de la conversión y el arrepentimiento. El Espíritu Santo enriqueció a la Iglesia dándole a conocer el valor de celebrar los primeros sábados de mes. El Espíritu Santo reveló el futuro en Fátima; la humanidad iba a ser castigada si no se arrepentía. La voluntad de Dios era usar los niños de un pequeño pueblo para recordar a los servidores de la Iglesia que consagraran al mundo y especialmente a Rusia, al Inmaculado Corazón de María.

Fátima no ha disminuido la importancia de la Revelación Publica. No está compitiendo con la Santa Biblia. La Iglesia no fue afectada por esta revelación. En cambio, se conoció una valiosa verdad redentora: ofrecer todo a través del Corazón de María, es estar a Su servicio y así estar al servicio de Dios ofreciendo reparación por los pecados. Este simple recordatorio de Fátima fue un inmenso regalo para la Iglesia.

Las numerosas experiencias místicas que se producen alrededor del mundo y de las cuales oímos hablar, particularmente las apariciones marianas, nos muestran que el don de profecía no se ha extinguido; de hecho está aumentando, puesto que la sabiduría de Dios ha considerado este don como particularmente necesario en el siglo XX.

A pesar de la existencia de la Biblia, necesitamos constantemente recordatorios acerca de la verdad revelada y de nuestro propio destino. Estamos sumergidos en un mundo en el que no vemos a Dios ni vemos lo sobrenatural. Entonces necesitamos que se nos recuerde su Amor por nosotros y nuestro destino final de vivir con Él en su Casa. La profecía en forma de revelaciones privadas nos ayuda a alcanzar la redención y no amenaza a la Santa Biblia. Al contrario, las revelaciones privadas alientan la lectura de la Biblia, su meditación, y una comprensión más profunda de las Escrituras. Las revelaciones privadas no serían auténticas si desplazaran la lectura de la Biblia. Las revelaciones privadas auténticas llevan a un anhelo por la Palabra de Dios.

Los que son reacios a aceptar las revelaciones privadas indudablemente no rechazarán la necesidad de sermones, conferencias o estudios teológicos, diciendo que ya existe una Revelación, una Santa Escritura y la enseñanza de la Iglesia. Cuando ponemos en primer lugar y como más importante la Sagrada Escritura, no decimos al mismo tiempo que no tienen importancia los sermones. Reconocemos que éstos no contradicen o sustituyen a la Santa Biblia sino que profundizan nuestro aprecio por Ella. Ningún creyente se siente obligado a optar entre la Revelación Pública y las privadas, como ningún creyente tiene que elegir entre la Santa Biblia, la Tradición, el Magisterio de la Iglesia y los escritos espirituales. Éstas no se oponen entre sí, sino que se enriquecen mutuamente porque todas tienen el mismo origen: el Espíritu Santo. “Hay diversidad de dones, mas el Espíritu es uno mismo; y hay diversidad de ministerios, mas el Señor es uno mismo; y hay diversidad de operaciones, mas el mismo Dios es el que las realiza a todas en todos. A cada uno, empero, se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común”. (1Cor.12,4-7)

Es necesario discernir; debemos protegernos de los errores, pero no debemos desoír la auténtica Voz del Señor cuando nos habla. Cuando Dios habla al hombre, éste debería caer de rodillas, escuchar y cambiar de vida. No debemos caer en el error de decir: “¿Por qué está hablando Dios ahora, cuando ya ha dicho todo en el pasado?” Una persona cauta, como dice San Pablo (Tes. 5,19), no apagará el fuego del Espíritu. No debemos ignorar la mano de Dios extendida hacia nosotros ni la de su Madre, porque heriríamos su amor por nosotros. No debemos obstaculizar a otros dispuestos a recibir la gracia de Dios dado que Jesús nos previene diciendo: “¡Pobres de Ustedes, doctores de la Ley y fariseos, Uds. hipócritas! Uds. cierran el Reino de los Cielos en la cara de los hombres. Uds. mismos no entran, tampoco dejan entrar a aquéllos que lo intentan”.

¿Y qué decir de los falsos profetas? Las Santas Escrituras nos advierten sobre los falsos profetas. Pero, asimismo la Santa Escritura nos anuncia que habrá numerosos profetas (Hch 2,17-21) y que habrá oposición a la profecía en la Iglesia (Zac 13,3-4). Habrá, por lo tanto, auténticos y falsos profetas. Los auténticos serán perseguidos (Lc 6,26). Por eso es necesario examinar detalladamente a cada profeta. Jesús nos dijo que los profetas genuinos producirán buenos frutos.

La historia de la Iglesia nos enseña una lección maravillosa: ¿Fueron acaso, los cismas y los errores, provocados por las revelaciones privadas o fueron la creación de teólogos basados en sus teorías o en sus propias ideas? Podemos igualmente preguntarnos si algunas actitudes que se dan actualmente en la Iglesia como el cuestionamiento de la autoridad del Papa, el rechazo del Sacramento de la Reconciliación, negar la adoración al Santísimo Sacramento, rechazar la Eucaristía como Sacrificio Perpetuo, el cuestionamiento del culto a Nuestra Señora y a los Santos, son resultado de las revelaciones privadas o se originan en otras fuentes?

Las revelaciones privadas intentan hoy recuperar todas aquellas tradiciones de la Iglesia que de alguna manera fueron dejadas de lado. La revelación privada dada a Vassula ¿no nos habrá sido dada para abrirnos los ojos?

Padre Michael Kaszowski
Profesor de Teología en el Seminario Arquidiocesano de Katowice, Polonia.

1 comentario »

  1. Tuve hace mucho tiempo una revelación en un sueño, como he tenido otras anteriormente. Ví al Papa Juan Pablo II, en mí sueño que estaba colocado en un gran cielo azul, era de noche, lleno de estrellas, él tenía un gran tamaño, además tenía en sus manos una inmensa red de pescador que se extendía en el cielo estrellado y comprendí que él era un pescador de hombres, un hombre santo como lo demostró a través de su vida. Este sueño lo tuve cuando el empezó su peregrinaje por el mundo. Quería contarlo porque ahora que lo han beatificado quiero que sepan que este sueño me reveló que es un hombre santo y tuvimos la dicha de su presencia en esta época.

    Comentario por gladys — julio 1, 2011 @ 10:42 pm | Responder


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