"Aclaraciones útiles"

mayo 4, 2010

Se lo dijo un niño

Es conocido que un niño con un simple juego infantil – intentar meter el agua del mar en un hoyo en la arena – hizo darse cuenta a San Agustín que pretender explicar con la razón humana el Misterio de la Santísima Trinidad es empresa inútil.

Lo anterior es válido también para los críticos de Vassula. Uno de los artículos contra Vassula que se publica en la Internet  sostiene que en las respuestas de Vassula a la CDF hay una afirmación que “sí se sitúa en el plano ontológico y doctrinal” es falsa y herética. Se refiere entre otras a esta respuesta:

 “En un pasaje de los escritos de La Verdadera Vida en Dios, Cristo dice: “Yo soy la Trinidad”. Aquí Cristo Se identifica con la naturaleza divina de la Trinidad que es Única. Cristo es uno de la Trinidad. Cristo habla como la divinidad, puesto que es única en naturaleza, comunicada por cada una de las tres personas.”

De allí se concluye que:

Cristo se identifica, sí, con la Divinidad, común a las tres Personas, pero no se identifica con el Padre ni con el Espíritu Santo en tanto que Personas, y es sólo cuando consideramos las Personas que tiene sentido hablar de la Trinidad. Por tanto, la afirmación “Yo soy la Trinidad”, atribuida a Cristo, es falsa y herética, y no puede por tanto proceder de Él.

Primero de todo hay que considerar que no hay un solo documento oficial de la CDF que haya cuestionado esta explicación en las respuestas de Vassula a la CDF sino que por el contrario están publicadas a pedido del Cardenal José Ratzinger en los libros de la Verdadera Vida en Dios. Luego el cardenal Levada reiteró que los fieles tenemos la posibilidad de leer la obra la VVeD en el contexto de esas aclaraciones. Va contra el sentido común  pensar que ellas contienen una afirmación que es “falsa y herética”.

Volvamos la frase a su contexto: el mensaje del 11.04.1988

 “Bendita seas, hija Mía. Yo, tu Padre Santo, te amo. Yo Soy la Santa Trinidad, ¡has discernido bien! Escríbelo.

Mientras Jesús decía: “Yo Soy tu Padre Santo”, distinguí a Jesús en “tres dimensiones” como en esas imágenes especiales en que el mismo personaje parece estar triplicado. 

Soy la Santa Trinidad, Todo en Uno. Yo te amo. Ven, hija, te iniciaré en Misterios profundos, todo para Mi Gloria. Toma Mi Mano. Yo Soy El que te ha creado. ¿Nosotros?
– ¡Sí, Señor!”

 Primero observemos que la imagen de los tres Jesús que ve Vassula en su visión no es ajena a la iconografía cristiana.  

Con esta representación de la ST se llevó adelante la evangelización en todo el antiguo imperio incaico. Esta representación se usó justamente para enfatizar la unidad de la Santísima Trinidad en medio de una cultura indígena que creía en un dios tripartito pero no en un dios trinitario. Advirtamos que estas imágenes de las Divinas Personas como tres Jesús en la Coronación de la Virgen, típica de la Escuela Cuzqueña,  en ocasiones no tienen atributos que las diferencien según sus funciones como en otras versiones de los devocionarios católicos antiguos:

 

A nadie se le ocurrió esclamar como al autor del artículo:

“(Vassula) Habla de un “Jesús triple”. Con eso quiere decir que no niega la distinción entre las personas, puesto que admite que son tres. Pero resulta que esas tres Personas, ¡son “Jesús” las tres! ¿Tendremos entonces una Trinidad compuesta por Tres Hijos? que esas tres Personas, ¡son “Jesús” las tres! ¿Tendremos entonces una Trinidad compuesta por Tres Hijos?

Luego advirtamos que el  “Yo soy” que dice Jesús a Vassula evoca el encuentro de Dios con Moises en el desierto donde Dios mismo le dice su nombre: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3, 13-15).  

Hasta una persona sin ninguna formación doctrinal – yo misma, salvo que tome como tal la lectura de las interminables discusiones entre unitarios y trinitarios en los foros de Internet –  puede darse cuenta que Jesús puede decir Yo Soy al igual que lo puede decir el Padre, Yo soy, y el Espíritu Santo, Yo soy,  porque cada una de las Divinas Personas es Dios, o sea la Santísima Trinidad. Ese es el buen sentido al que se refiere Benedicto XIV:

…. lo que éstos han dicho debe tomarse, en la medida de lo posible, en el buen sentido… los puntos oscuros de un texto han de ser explicados de otro modo por textos más claros… búsquese la intención del escritor, no por una frase en particular, sino por todo el contexto de la obra; la benevolencia debe ir unida a la severidad; el juicio sobre opiniones con las que uno no está de acuerdo debe hacerse no sobre la base de las propias opiniones sino de acuerdo con la probabilidad de la doctrina (Constitución de introducción al Índice).

 Ahora fijemos nuestra atención en esta otra frase que le sigue: Ven, hija, te iniciaré en Misterios profundos, todo para Mi Gloria. ¿Cuáles podrían ser los misterios profundos a los que alude Jesús?

Leamos: “La unidad de la operación divina “ad extra” se enseña en el Concilio de Letrán convocado por MARTÍN I, capítulo 1: “Si alguno…  no confiesa… una sola y la misma divinidad de las tres personas…  un solo y mismo poder, una sola y misma virtud, un solo y mismo reino… una sola y misma operación manifiesta…  creadora y protectores de todos los seres, sea anatema” (D  254) o Concilio XI de Toledo: “No se crea que ninguna persona ha obrado jamás algo sin las otras…  pues se encuentran inseparables en lo que son y en lo que hacen” (D  281).

Visto lo cual Jesús no contraría ninguna doctrina cuando le dice  “Yo Soy El que te ha creado.”

Claro está que si Vassula escribiera como un autómata Dios podría haberle hecho repetir  el texto del concilio de Letrán o el de Toledo con la letra hierática que se usa en los originales de la obra para diferenciar Sus Palabras de las de Su alumna. Después de todo los concilios son fruto de Sus inspiraciones divinas.

Pero  Vassula no es un autómata, ni escribe su mano como si lo fuera. “Toma Mi Mano” le dice Jesús con ternura de padre.

Ella escribe lo que Jesús le dice por medio de locuciones interiores o a través de pensamientos que Le infunde en su mente pero según su capacidad se lo permite. Dios como un padre con su hijo pequeño se adapta a esa capacidad mientras la acrecienta día a día con esta invitación  ¿Nosotros?

Y menos mal que es así, porque las personas destinadas a beneficiarnos con  la lectura de la VVeD – las más pequeñas e insignificantes de la creación según la misma VVeD –  no entenderíamos de la noche a la mañana el dictamen de un concilio y aun el texto del catecismo (CIC 253. 254, 255).

Pero tenemos la gracia de tener el corazón de un niño para reconocer a Jesús, Yo soy, al leer que El nos diceBendita seas, hija Mía. Yo, tu Padre Santo, te amo.”

1 comentario »

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    Comentario por admin — septiembre 22, 2012 @ 11:51 am | Responder


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