"Aclaraciones útiles"

mayo 14, 2010

Reconocer que en todas las religiones hay semillas de santidad no es pancristianismo.

Y tú, discípula, que eres parte de Mí, utilizaré todos los recursos que he incrustado dentro de ti para consolidar Mi Iglesia, pero también para atraer a hombres venerables 2  (Jesús se refiere a no cristianos pero buenos de espíritu, en los diálogos interreligiosos
a la Senda de la reconciliación.
VVeD- 17.01.2003

“Escribe y di a las naciones:
Creación, no estés encerrada en el mismo sueño para siempre. Me propongo mostrar la santidad de Mi gran Nombre entre la tierra entera. Sí, incluso a los paganos les mostraré la santidad de Mi Nombre. 1
Yo entendí, de una manera especial velada, que el Señor aquí hacía alusión a Mateo 24,30″ VVeD -12.04.1994

No sólo atraeré a tus hermanos hacia Mi corazón, hija, sino incluso a personas que no Me conocen, las elevaré a Mi Corazón. Por lo tanto, la Misericordia y la Gracia alcanzarán incluso a los paganos pues ellos son también parte de Mi creación.  Hija, soy conocido por ayudar a los pobres y a los miserables…” VVeD 13.04.1991 

“Lo verán aquellos a los que no se les había anunciado y comprenderán aquellos que no habían oído hablar de Él.” (R.15,21)

El cardenal (Levada) cita a Juan Pablo II, “Cruzando el umbral de la esperanza” (1994), cuando explicaba que el encuentro de Asís de 1986 lo había convencido, más que nunca, de que “el Espíritu Santo trabaja eficazmente incluso fuera del organismo visible de la Iglesia”. El Espíritu, decía el papa beato en su encíclica Redemptoris Missio (n. 28) “se manifiesta de modo particular en la Iglesia y en sus miembros; sin embargo, su presencia y acción son universales, sin límite alguno ni de espacio ni de tiempo”.

En el año 2003 Vassula pronunció un discurso cuando fue invitada  por el Venerable Suddhananda Mahathero, Presidente del Bouddha Kristi Prachar Sangha de Bangladesh, para recibir el Premio de Oro de la Paz “Atisha Dipankar y Visuddhananda”. El evento fue inaugurado por el Reverendo Michael Rozario, Arzobispo de la Iglesia Católica, en Bangladesh. Entre los invitados especiales, esa tarde, se encontraban también, el Secretario del Nuncio Apostólico en Dhaka, el Profesor Dr. Kazi Nazrul Islam del Departamento de Filosofía de la Universidad de Dhaka, el Profesor Ranjit Kumar Chakraborty, Rector de la Universidad de la Ashalata, Chittagong y muchos representantes de las 4 principales religiones (Cristianos, Musulmanes, Budistas e Hindúes), pero también de las diferentes Embajadas y del mundo intelectual y de negocios.

Frente a esta audiencia Vassula sostuvo básicamente que por medio de la oración y las buenas obras en el prójimo Dios concede las gracias para que haya paz entre las personas, independiente de la religión que profesen. Vassula se presentó como cristiana y dificilmente pueda procurar algún tipo de “pancristianismo sincrético” cuando Jesús le recuerda que es el Unico Mediador, que la Virgen es corredentora de Su Redentor y que la unidad visible de la Iglesia está en su Santa Presencia en la Eucaristía y en la enseñanza del sucesor de Pedro. No obstante en un blog dedicado a la apologética católica, se afirmó lo siguiente:

 “Ines, no se si tu conoces la diferencia entre el verdadero y el falso ecumenismo, pero lo que se encuentra en los mensajes de la señora Vassula Ryden no es verdadero ecumenismo.
He aquí de muestra un botón tomado de los mensajes de la señora Ryden:
En todas las religiones siempre hay una ley sagrada a seguir. Esta ley tiene por objeto conducirnos por el camino recto de la santidad, ya sea una ley Cristiana, Musulmana, Budista, Hindú, Judía o cualquier otra.  Pero no se trata solamente de escuchar la ley o leerla, sino que lo importante es guardarla y esto es lo que hará santa a la gente a la Vista de Dios.”  (…) Inés, el problema del ecumenismo de Vassula es que es un pancristianismo sincretista que se olvida que el verdadero ecumenismo consiste en buscar la unidad en la verdad cuya plenitud sólo se encuentra en la Iglesia Católica.   El verdadero ecumenismo no busca una amalgama entre todas las religiones, sino la conversión de los no creyentes a la plenitud de la verdad que solo existe en la Iglesia Católica.”

 A lo anterior una amiga del dueño del blog, también dedicada a la apologética católica y considerada de gran solidez dijo:

” Ay! Inés, Inés…. el gran error de Vassula en esa frase ¿sabes cuál es? que coloca en el mismo nivel a la “ley cristiana” (así la llama ella), con la musulmana, budista, hinduista, judía, o “cualquier otra” (con “cualquier otra” puede entrar el reverendo Moon y sus seguidores que no creen en la resurrección material de Jesucristo).  (Es) Relativismo y sincretismo. Es decir, el budista, gracias a Vassula, entiende que la “ley cristiana” es igual a la musulmana, budista, hinduista, etc.  Si hubiera omitido mencionar la “ley cristiana” sería más difícil poder tacharlo de error. Pero eso demuestra la falta de formación de esa señora. Tenemos a una señora que no tiene suficiente formación católica enseñando a católicos en centros católicos…de ahí la advertencia.  Y, que yo sepa, la doctrina de la ley natural NO “te conduce por el camino recto de la santidad”. Sólo dice que cuando la persona, SIN CULPA, ignora la fe católica, no es culpable ante Dios y será juzgada según SUS OBRAS, y se puede salvar, aunque con mayor dificultad que quien participa de los sacramentos. Si comparamos a los sacramentos con la ley natural, el primero es el camino seguro. Son los sacramentos los que te conducen por el camino recto de la santidad.  Lo que le está diciendo Vassula a esos budistas, quizás sin darse cuenta, es que da igual la gracia que se recibe a través de los sacramentos, que son la prolongación de Jesucristo, o regir tu vida por medio de la ley natural.  Como decía el Cardenal Journet, la gracia de los sacramentos confiere al alma una belleza tal que sólo la veremos al final.”

De nada sirvió citarles la catequesis del 9 de septiembre de 1998 de Juan Pablo II:

(…) Las «semillas de verdad» presentes y operantes en las diversas tradiciones religiosas son un reflejo del único Verbo de Dios, «que ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9) y que se hizo carne en Cristo Jesús (cf. Jn 1, 14). Son, al mismo tiempo, «efecto del Espíritu de verdad que actúa más allá de los confines visibles del Cuerpo místico» (cf. Redemptor hominis, 6 y 12) y que «sopla donde quiere» (Jn 3, 8). Teniendo presente esta doctrina, la celebración del jubileo del año 2000 «será una gran ocasión, también a la luz de los sucesos de estos últimos decenios, para el diálogo interreligioso» (Tertio millennio adveniente, 53). Ya desde ahora, en este año pneumatológico, es oportuno detenernos a profundizar en qué sentido y por qué caminos el Espíritu Santo está presente en la búsqueda religiosa de la humanidad y en las diversas experiencias y tradiciones que la expresan.

2. Ante todo, es preciso tener presente que toda búsqueda del espíritu humano en dirección a la verdad y al bien, y, en último análisis, a Dios, es suscitada por el Espíritu Santo. Precisamente de esta apertura primordial del hombre con respecto a Dios nacen las diferentes religiones. No pocas veces, en su origen encontramos fundadores que han realizado, con la ayuda del Espíritu de Dios, una experiencia religiosa más profunda. Esa experiencia, transmitida a los demás, ha tomado forma en las doctrinas, en los ritos y en los preceptos de las diversas religiones.

En todas las auténticas experiencias religiosas la manifestación más característica es la oración. Teniendo en cuenta la constitutiva apertura del espíritu humano a la acción con que Dios lo impulsa a trascenderse, podemos afirmar que «toda oración auténtica está suscitada por el Espíritu Santo, el cual está misteriosamente presente en el corazón de cada hombre» (Discurso a los miembros de la Curia romana, 22 de diciembre de 1986, n. 11: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 4 de enero de 1987, p. 8).

En la Jornada mundial de oración por la paz, el 27 de octubre de 1986 en Asís, y en otras ocasiones semejantes de gran intensidad espiritual, hemos vivido una manifestación elocuente de esta verdad.

3. El Espíritu Santo no sólo está presente en las demás religiones a través de las auténticas expresiones de oración. En efecto, como escribí en la carta encíclica Redemptoris missio, «la presencia y la actividad del Espíritu no afectan únicamente a los individuos, sino también a la sociedad, a la historia, a los pueblos, a las culturas y a las religiones» (n. 28).

Normalmente, «a través de la práctica de lo que es bueno en sus propias tradiciones religiosas, y siguiendo los dictámenes de su conciencia, los miembros de las otras religiones responden positivamente a la invitación de Dios y reciben la salvación en Jesucristo, aun cuando no lo reconozcan como su salvador (cf. Ad gentes, 3, 9 y 11)» (Instrucción Diálogo y anuncio del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso, 19 de mayo de 1991, n. 29).

En efecto, como enseña el concilio Vaticano II, «Cristo murió por todos y la vocación última del hombre es realmente una sola, es decir, la vocación divina. En consecuencia, debemos mantener que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual» (Gaudium et spes, 22).

Esa posibilidad se realiza mediante la adhesión íntima y sincera a la Verdad, la entrega generosa al prójimo, la búsqueda del Absoluto suscitada por el Espíritu de Dios. También a través del cumplimiento de los mandamientos y de las prácticas conformes a la ley moral y al auténtico sentido religioso, se manifiesta un rayo de la Sabiduría divina. Precisamente en virtud de la presencia y de la acción del Espíritu, los elementos positivos que existen en las diversas religiones disponen misteriosamente los corazones a acoger la revelación plena de Dios en Cristo.

4. Por los motivos que acabo de recordar, la actitud de la Iglesia y de cada cristiano con respecto a las demás religiones se caracteriza por un respeto sincero, por una profunda simpatía y también, cuando es posible y oportuno, por una cordial colaboración. Eso no significa olvidar que Jesucristo es el único Mediador y Salvador del género humano. Y tampoco atenuar la tensión misionera, que debemos tener por obediencia al mandato del Señor resucitado: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). La actitud de respeto y diálogo, más bien, constituye un obligado reconocimiento de las «semillas del Verbo» y de los «gemidos del Espíritu». En este sentido, lejos de oponerse al anuncio del Evangelio, lo prepara, a la espera de los tiempos establecidos por la misericordia del Señor. «Por el diálogo dejamos que Dios esté presente en medio de nosotros; puesto que, al abrirnos al diálogo unos con otros, nos abrimos también a Dios» (Discurso a los miembros de las demás religiones en Madrás, 5 de febrero de 1986, n. 4: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 16 de febrero de 1986, p. 8).

Que el Espíritu de verdad y amor, en el horizonte del tercer milenio ya cercano, nos guíe por los caminos del anuncio de Jesucristo y del diálogo de paz y fraternidad con los seguidores de todas las religiones.”

Tampoco fue útil decirles que el discurso de Vassula ante los monjes budistas, que le entregaron el premio por su contribución a la paz,  no difiere en los conceptos fundamentales con la catequesis salvo  porque el lenguaje de Juan Pablo II es mucho más depurado y profundo que el de Vassula. Ni siquiera  los hizo recapacitar evocarles los pensamientos de Santa Teresita sobre el jardín de Dios  donde hay muchas margaritas silvestres al lado de flores de exquisitas esencias cultivadas especialmente por el Jardinero.

 Los dos apologetas  sólo se fijaron en esta frase de discurso de Vassula:

 “En todas las religiones siempre hay una ley sagrada a seguir. Esta ley tiene por objeto conducirnos por el camino recto de la santidad, ya sea una ley Cristiana, Musulmana, Budista, Hindú, Judía o cualquier otra.”

 Pero además la leyeron asi:

 “En todas las religiones siempre hay una ley sagrada a seguir ya sea una ley Cristiana, Musulmana, Budista, Hindú, Judía o cualquier otra, ya que  todas las religiones son equivalentes  e igualmente plenas para alcanzar las cimas de la santidad y las podemos mezclar a nuestro  gusto.” 

 Pero en ningún lado del discurso de Vassula se hace esa afirmación.  Menos aún en la VVeD.  Eso demuestra que las instrucciones del Magisterio para evaluar las obras desde el punto doctrinal son sabias:

… lo que éstos han dicho debe tomarse, en la medida de lo posible, en el buen sentido… los puntos oscuros de un texto han de ser explicados de otro modo por textos más claros… búsquese la intención del escritor, no por una frase en particular, sino por todo el contexto de la obra; la benevolencia debe ir unida a la severidad; el juicio sobre opiniones con las que uno no está de acuerdo debe hacerse no sobre la base de las propias opiniones sino de acuerdo con la probabilidad de la doctrina (Benedicto XIV, Constitución de introducción al Índice).

Una vez más quedó en evidencia que tampoco habían leído las respuestas de Vassula a la CDF:

La Verdadera Vida en Dios no es un movimiento, ni tampoco tiene oficinas. Es sencillamente una llamada a la reconciliación y la unidad para todo el mundo, sea quien sea. La llamada no se dirige sólo a los cristianos, sino que ha atraído también a su seno a no cristianos que se han convertido en cristianos. Después de leer los escritos inspirados de La Verdadera Vida en Dios, varios judíos, musulmanes, budistas e hindúes fueron bautizados, a pesar de que su espiritualidad es una espiritualidad contemplativa Trinitaria y totalmente imbuida de cristianismo. Cristo oró al Padre para esto diciendo: “No ruego sólo por éstos, sino también por aquéllos que, por medio de su palabra, creerán en mí” (Jn 17, 20). De modo que, por la gracia, Dios está abriendo muchas puertas. Por ejemplo, desde el principio mismo se me dijo que esta obra apostólica se iba a producir.

Dios te dará Su paz y Su fuerza cuando llegue el momento de enseñar los mensajes. Dios querrá que des los mensajes a todos… (Habla mi ángel, 06.08.1986). No debes tener miedo. Trabajarás para Jesucristo. Ayudarás a otros a crecer espiritualmente… (Mi ángel, 07.08.1986) Cuando estés llena de mi Espíritu Santo serás capaz de conducir a otros hacia Mí y os multiplicaréis… (Habla Jesús, 05.09.1986). Al llamarte de este modo tengo la intención de conducir también a otros, a todos aquellos que Me abandonaron y no Me oyen; por esas razones esta llamada es por escrito… (El Padre, 18.11.1986).

Los monjes budistas de Hiroshima llegaron a conocer también los mensajes y me invitaron a hablar en su templo. El obispo católico estaba también allí. Era el día de conmemoración de la bomba atómica. Se les expuso un mensaje totalmente cristiano; luego les ofrecí un enorme rosario para colgarlo en la pared, para su meditación, y una estatua de Nuestra Señora de Fátima que colocaron en su patio.

Unos judíos que leyeron los mensajes de La Verdadera Vida en Dios pidieron el bautismo y uno de ellos tradujo el primer volumen de La Verdadera Vida en Dios al hebreo; ahora está ya con los editores para su publicación. Todos ellos viven en Israel.

Recientemente me pidieron en Bangladesh que me dirigiera a la gente en Dacca, en campo abierto. Invitaron a un imán de la mezquita que aceptó abrir el encuentro con una plegaria, y había allí muchos musulmanes. También había representantes hindúes y budistas y sacerdotes católicos. De nuevo el mensaje fue totalmente cristiano (tomado de los escritos inspirados de La Verdadera Vida en Dios). El mensaje central y esencial que di fue revelar a Dios como Amor, hacer las paces con Dios y el prójimo, reconciliarse y aprender a respetarse los unos a los otros. A pesar de ello, cuando terminó el encuentro, dos musulmanes quisieron hacerse cristianos y bautizarse. “Quiero que todas las naciones escuchen Mis Palabras. Te instruiré y te diré el camino a seguir…” (10.01.1987).


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2 comentarios »

  1. Jesús le dijo a María Valtorta:
    http://www.corazones.org/signos_mensajes/valtorta_maria.htm

    14 de julio de 1943.

    (…) Dios está también donde distinta fe o distinto espíritu hace pensar que no esté. Y en verdad os digo que no es lo que aparece lo que es verdadero. Muchos católicos están desprovistos de Dios más de cuanto lo esté un salvaje. Porque muchos católicos tienen de hijos de Dios sólo el nombre, peor: escarnecen y hacen escarnecer este nombre con las obras de una vida hipócrita, cuyas manifestaciones son la antítesis de los dictámenes de mi Ley, cuando no llegan a la abierta rebelión que les hace enemigos de Dios. Mientras que en la fe de un no católico, equivocada en la esencia pero corroborada por una vida recta, está más el signo del Padre. Éstas son sólo criaturas que tienen necesidad de conocer la Verdad. Los hijos falsos, en cambio, son criaturas que deben conocer, además de la Verdad, el Respeto y el Amor hacia Dios.”

    (…) Siendo el Creador, Dios está también donde parece que no esté. ¿No es adorado en Verdad, o no es adorado de hecho? Pero Él está de todos modos.

    ¿Quién ha dado vida al lejano patagonio, quién al chino, quién al africano idólatra? ¿Quién mantiene en vida al incrédulo para que tenga tiempo y manera de encontrar la fe? Aquel que es y que nada puede mermar. El ser la vida en las criaturas, el generar todas las cosas, es el testimonio ante el cual, aún queriéndolo negar, debe inclinar la cabeza todo viviente.

    Ahora, el llevar a Dios las almas alejadas, que lo sienten por instinto, pero no lo conocen y no lo sirven en la Verdad, es la mayor de las misericordias. Yo he dicho: “Llevad el Evangelio a todas las criaturas”. Pero ese mandamiento, ¿crees tú que Yo lo haya dado sólo a aquellos doce y a sus directos descendientes en el sacerdocio? No. Quiero que toda alma verdaderamente cristiana sea alma apostólica.

    El traer las almas a Mí aumenta mi gloria, pero aumenta también la gloria del siervo bueno y fiel que con su sacrificio ha obtenido acrecentar mi rebaño. La santa que tú amas (Santa Teresita) ha hecho más que cien misioneros, pero su gloria en el Cielo es cien veces mayor porque conoció la perfección de la misericordia sobre la tierra y se consumió para dar la Vida verdadera a los idólatras y a los pecadores.

    Tú me dices: “Pero, Señor, cuando uno ha pecado contra Ti y permanece en el pecado, está muerto a la vida de la gracia”. Es cierto. Pero Yo soy el Resucitador, y ante las lágrimas de quien llora sobre los muertos a la gracia Yo emano mi potencia infinita.

    Tres, los muertos del Evangelio llamados a la vida, porque no supe resistir las lágrimas de un padre, de una madre, de una hermana. Las almas víctimas y apostólicas deben ser hermanas, madres y padres de los pobres muertos a la gracia y venir a Mí con el cadáver del desgraciado entre los brazos, sobre los brazos, como su cruz más pesada y sufrir por él hasta que Yo diga las palabras de Vida”. (…)

    “Mi Justicia no es la vuestra, y mi Piedad es muy distinta de la vuestra.”

    Comentario por admin — noviembre 21, 2011 @ 9:46 pm | Responder

  2. Homilía del 22 de mayo de 2013 en la Casa de Santa Marta. Papa Francisco.

    “Hacer el bien” es un principio que une a toda la humanidad, más allá de la diversidad de ideologías y de religiones, y crea la cultura del encuentro que está en la base de la paz: es lo que ha afirmado el Papa en la misa de esta mañana en Santa Marta, con la presencia de algunos trabajadores de la gobernación. Ha concelebrado el cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca de Antioquía de los Maronitas.
    El Evangelio de este miércoles nos habla de los discípulos de Jesús que impiden a una persona externa acceder a su grupo que hace el bien. “Se lamentan” –afirma el Papa en la homilía- porque dicen: “Si no es uno de los nuestros, no puede hacer el bien. Si no es de nuestro bando, no puede hacer el bien”. Y Jesús les corrige: “No se lo impidáis –dice- Dejadle que haga el bien”. “Los discípulos –explica el Papa Francisco- eran un poco intolerantes”, cerrados en la idea de poseer la verdad, en la convicción que “todos los que no tienen la verdad, no pueden hacer el bien”. Y “esto es un error” y Jesús “amplía horizontes”. “La raíz de esta posibilidad de hacer el bien, que todos tenemos” –observa el Papa- está “en la creación”.

    “El Señor nos ha creado a su imagen y semejanza, y somos imagen del Señor, y Él hace el bien y todos nosotros tenemos en el corazón este mandamiento: haz el bien y no hagas el mal. Todos. “¡Pero, padre, este no es católico, ¡No puede hacer el bien!. Sí, puede hacerlo. Debe hacerlo. No es que pueda: ¡es que debe! Sin embargo esta opinión cerrada de que no se puede hacer el bien fuera, todos, es un muro que nos lleva a la guerra y también a lo que muchos han pensado en la historia: matar en nombre de Dios. No podemos matar en nombre de Dios. Es, sencillamente, una blasfemia. Decir que se puede matar en nombre de Dios es una blasfemia”.

    “Sin embargo, el Señor nos ha creado a su imagen y semejanza y nos ha puesto este mandamiento dentro del corazón: hacer el bien y no el mal”.

    “El Señor a todos, a todos nos ha redimido con la sangre de Cristo: a todos, no solo a los católicos. A todos. ‘Padre ¿a los ateos?’ También a ellos. ¡A todos! ¡Y esta sangre nos hace hijos de Dios de primera categoría! ¡Hemos sido creados hijos a semejanza de Dios y la sangre de Cristo nos ha redimido a todos! Y todos nosotros tenemos el deber de hacer el bien. Y este mandamiento de hacer el bien para todos, creo que es un bello camino hacia la paz. Si nosotros, cada uno por su parte, hacemos el bien a los demás, nos encontramos allí, haciendo el bien, y poco a poco, lentamente, creamos la cultura del encuentro que tanto necesitamos. Encontrarse haciendo el bien. ‘Pero yo no creo padre, ¡yo soy ateo!’. Pero haz el bien: ¡nos encontramos allí!”

    “Hacer el bien” –explica el Papa- “no es una cuestión de fe”, “es un deber, es una tarjeta de identidad que nuestro Padre nos ha dado a todos, porque nos ha hecho a su imagen y semejanza. Y Él hace el bien, siempre”.

    Esta es la oración final del Papa Francisco:

    “Hoy es santa Rita, Patrona de las cosas imposibles, pero esto parece imposible: pidámosle a ella esta gracia, esta gracia que todas, todas las personas hagan el bien y nos encontremos en este trabajo, que es un trabajo de creación, asemejarnos a la creación del Padre. Un trabajo de familia, porque todos somos hijos de Dios: ¡todos, todos! Y Dios nos quiere mucho, ¡a todos! Que Santa Rita nos conceda esta gracia, que parece casi imposible. Así sea”.

    ¿Qué dirán de esta homilía del Santo Padre los que acusan a Vassula de ser parte de la nueva era y de difundir un pancristianismo sincrético (sic) por haber dicho

    “En todas las religiones siempre hay una ley sagrada a seguir. Esta ley tiene por objeto conducirnos por el camino recto de la santidad, ya sea una ley Cristiana, Musulmana, Budista, Hindú, Judía o cualquier otra. Pero no se trata solamente de escuchar la ley o leerla, sino que lo importante es guardarla y esto es lo que hará santa a la gente a la Vista de Dios.”

    Cuánto mal que han hecho criticando a esta noble mujer que se ha entregado con todo su ser para ser un instrumento dócil en las manos de Dios.

    Comentario por admin — mayo 25, 2013 @ 11:07 am | Responder


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