"Aclaraciones útiles"

junio 18, 2010

¿Puede Vassula recibir la comunión en iglesias católicas ?

“Ellos todavía no han comprendido que necesito su corazón para unirlos. Yo necesito su corazón para reconstruir dentro de él, Mi Iglesia en Una Sola. La unidad será del corazón.
Mira, te he comisionado para que des testimonio, no a tu propia gente, pero mucha de tu gente aún no ha comprendido por qué la Sabiduría te envió a extranjeros, tu gente cree que has cedido a los extranjeros. Ellos no se han dado cuenta de que soy Yo, el Señor, Quien unió tu corazón al de ellos. Doble es, en efecto, tu cruz, hija Mía, ya que algunos de los extranjeros te desprecian también, retándote incesantemente a que te conviertas en uno de ellos.
Al permanecer como eres estoy enseñándoles a ambos una lección sobre cómo deben unirse y lo que será la unidad. La unidad es no diferenciarse entre ustedes bajo Mi Santo Nombre, la unidad es compartir la Sagrada Comunión y creer en Mi Presencia real en la Sagrada Eucaristía.  La unidad, hija Mía, es darse unos a otros sus riquezas. ” (VVeD -13.04.1991) 

De acuerdo al canón 844 (DC de la Iglesia Católica), si el fiel pertenece a una Iglesia oriental a) Es lícito administrar los tres sacramentos: Penitencia, Eucaristía y Unción de los enfermos. b) Lo deben pedir espontáneamente. c) Deben estar bien dispuestos. (…)Por lo tanto, “es legítimo que el fiel de una iglesia oriental se confiese periódicamente, o comulgue los domingos u otras veces, en una iglesia católica, aunque exista una iglesia de su denominación en la misma ciudad”.

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“Vassula Ryden tiene por costumbre recibir frecuentemente la Comunión durante la celebración de la Eucaristía en iglesias católicas. Esto ha solevado preguntas. Ella explicó sus motivos en su respuesta a las preguntas de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el 2002 , enumerando los (numerosos) casos en los cuales ella participa plenamente en la Eucaristía celebrada en iglesias católicas. Sin embargo, esto no es lo que enseñan y piden las Iglesias Ortodoxa y Católica.”

Así responde a su propia pregunta la persona que obsesionada contra Vassula colecciona artículos contra ella y los sube a la Internet. Es su opinión claro está. No es el juicio de la Iglesia Católica ya que ni ella ni nosotros estamos habilitados para responder en nombre de la Iglesia.

Para evaluar la pregunta que esa misma persona se formuló y se contestó a si misma hay que prestar atención a varios aspectos de la administración del sacramento de la eucaristía, pero uno nos parece central y que es obvio.

Vassula no entra en las iglesias católicas de incógnito con anteojos negros y comulga haciéndose pasar por católica o toma las hostias consagradas mientras los sacerdotes no la ven, sino que los celebrantes – sacerdotes y obispos- en determinadas misas católicas, le permiten compartir el sacramento, no sólo a ella sino a otros ortodoxos que están allí. Luego y en todo caso los que estarían trasgrediendo las normas vigentes serían los sacerdotes que son los únicos habilitados para decidir a quien administrar o no administrar los sacramentos. Sin  embargo no conocemos ninguna normativa o directiva de los obispos diocesanos o de la CDF que les hayan advertido en contrario a estos sacerdotes y obispos, que todos conocemos porque ellos no se esconden ni se mantienen en el anonimato. No olvidemos que en los retiros ecuménicos organizados por la VVeD siempre hay uno o varios obispos católicos y muchos de estos retiros  se realizan con la autorización del obispo local en lugares bajo su gobierno. Luego son ellos la autoridad eclesiástica y no las personas que abrimos sitios y blog en la Internet los encargados de interpretar el directorio ecuménico y adecuarlo a cada situación. Eso mismo reitera la carta de Mons. Levada:

“Por lo que respecta a eventuales encuentros ecuménicos, los fieles se han de atener a las disposiciones del Directorio ecuménico, del Código de Derecho Canónico (C. 215; c. 223, &2; c. 383, &3) y de los Ordinarios diocesanos.”

Vassula fue indagada sobre este tema por la CDF y de su respuesta no se infiere que reciba frecuentemente ni que sean numerosos los casos en que recibe el sacramento – siempre invitada por los sacerdotes celebrantes – en la Iglesia Católica. Advirtamos además que estas respuestas fueron consideras aclaraciones útiles por el prefecto Cardenal Ratzinger y son el contexto en el cual los fieles tenemos la posibilidad de leer la VVeD según lo señala la carta a los obispos del prefecto Mons. Levada.

Leamos lo que Vassula contestó en esas “aclaraciones útiles”:

La Sagrada Eucaristía y la participación eucarística.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se dice sobre la Eucaristía, refiriéndose a San Agustín:

Ante la grandeza de este misterio [la Sagrada Eucaristía] San Agustín exclama: ‘¡Oh sacramento de piedad! ¡Oh signo de unidad! ¡Oh vínculo de caridad!’ Cuanto más dolorosamente se hacen sentir las divisiones de la Iglesia que rompen la participación común en la mesa del Señor, tanto más apremiantes son las oraciones al Señor para que lleguen los días de la unidad completa de todos los que creen en Él (CIC 1398).

El Señor nos urge a reconciliarnos y unirnos de nuevo. Como dijo recientemente un conocido cardenal católico a un sacerdote ortodoxo de Nueva York, amigo mío, que asistió a la misa de dicho cardenal en Roma, yo tengo el mismo convencimiento de que debe ser posible obtener de nuevo esa unión, alrededor de la mesa del Señor, entre católicos y ortodoxos, porque compartimos los mismos sacramentos y tenemos virtualmente la misma fe, aunque esté revestida de expresiones diferentes de fe y culto. He podido experimentar desde el amor ardiente de Nuestro Señor la profundidad de su deseo por la unión perfecta de su Cuerpo y creo que sufre un gran dolor a causa de nuestra falta de amor y comunión. Por tanto, no tengo mayor deseo que ver su Cuerpo unido de nuevo y estoy convencida de que nosotros, los cristianos, si realmente amamos a Jesucristo, debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para trabajar por la reconciliación de los miembros separados del cuerpo de Cristo.

Mientras tanto sé que esta unión no resultará fácil sino sólo a través de un milagro de Nuestro Señor. Aunque debemos hacer todo lo que podamos para avanzar en la unidad, Él ha prometido concedernos esa unión que será obra del Espíritu Santo puesto que, como dije en una ocasión anterior, en 1992, llegará tan de repente como la caída del muro de Berlín: “La Misericordia y la Justicia están obrando tales maravillas como no han ocurrido jamás en muchas generaciones, y la Unidad llegará sobre vosotros como la Aurora y tan repentinamente como la caída del comunismo. Vendrá de Dios y vuestras naciones lo llamarán el Gran Milagro, el Día Bendito de vuestra historia” (10.01.1990).

La Iglesia de Cristo es una en el sentido de que Cristo es uno y sólo tiene un Sagrado Cuerpo. Es la gente de la iglesia la que está dividida. Si los cristianos son capaces de ir más allá de los obstáculos negativos que los separan, obstáculos que según las Escrituras están en contra del cumplimiento de la unidad de fe, amor y culto entre nosotros, el Padre escuchará la oración ya expresada por su Divino Hijo cuando dijo: ” …que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y yo en Ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21).

Mientras espero esta gracia, sigo lo mejor que puedo los principios en el actual estado de cosas y estoy convencida de no infringir en la conciencia de los miembros de cualquier iglesia. En la pregunta se dice lo siguiente: “Sin embargo, leyendo sus obras se tiene a veces la impresión de que usted se sitúa por encima de ambas iglesias sin estar comprometida con ninguna…” No hay base en la obra escrita para tener la impresión de que me sitúo por encima de ambas iglesias. Tal como usted lo describe parece referirse más al nivel práctico.

En cuanto a la manera en que practico mi fe, soy ortodoxa y estoy plenamente comprometida con mi iglesia. Siempre que hay cerca una iglesia ortodoxa no dejo nunca de asistir a su Misa Dominical, a menos que, por supuesto, no haya ninguna, como en Dacca, Bangladesh, donde vivía. Justo antes de venir a Roma, donde ahora resido, viví once años en Suiza. Cada domingo iba a nuestra iglesia ortodoxa y el sacerdote griego de Lausanne, el P. Alexander Iossifides, es testigo de ello, así como los fieles que estaban en la iglesia y me veían con regularidad, a no ser que estuviera viajando, naturalmente.

Durante mis viajes en el extranjero, cuando se ha establecido un programa que debo seguir para dar mi testimonio, a veces -y añadiría, con muy poca frecuencia- puede ocurrir que los sacerdotes católicos o los obispos del lugar que me ha invitado a hablar, hayan programado a continuación una Santa Misa pública, en el mismo lugar donde he hablado; entonces permanezco con la gente para la Misa, como está en el programa, y recibo ahí la Sagrada Comunión.
Aquí en Roma vivo fuera del centro y bastante lejos de mi iglesia greco-ortodoxa, que está en el centro de Roma. Hay una iglesia ortodoxa eslava en Tre Fontane que solía frecuentar, pero no entiendo el idioma. Y por eso me permito de vez en cuando, puesto que estoy fuera la mitad del tiempo, recibir la Sagrada Comunión en el Santuario de Nuestra Señora del Divino Amor que está a tres kilómetros de mi casa.
 Creo que el Concilio Vaticano Segundo me permite hacer esto cuando dice, como reitera el Catecismo de la Iglesia Católica: “Una cierta comunión in sacris, por tanto, en la Eucaristía, “no solamente es posible sino que se aconseja en circunstancias oportunas y aprobándolo la autoridad eclesiástica” (CIC 1399). (…)

Por otra parte nos parece que la pregunta principal no es si Vassula puede comulgar en las Iglesias católicas según nuestra propia exégesis de los reglamentos sino reflexionar sobre el propósito de posibilitar la administración de la eucaristía entre cristianos en estos encuentros ecuménicos.

Vamos a ser breves en explicitar nuestra convicción: el propósito de permitir la “intercomunión” a los que estén bien dispuestos es para suscitar el deseo de la unidad plena en los corazones de los bautizados, unidad que necesariamente se dará en relación al Sacramento de la Eucaristía. Cuando se termina el retiro ecuménico los fieles volvemos a nuestra vida habitual donde la división persiste. Pero ya no somos los mismos ni rogamos al Padre junto a Cristo de la misma manera por la unidad. Hemos sido bendecidos con una gracia inmerecida de gustar un adelanto de la unidad plena. Sin ese deseo por la unidad plena  y visible de la Iglesia, quemando el corazón, los sacrificios que debemos hacer para que el Padre la conceda difícilmente se producirían entre personas que vivimos en este mundo como el mundo es actualmente: un desierto espiritual.

Personalmente recuerdo mi primer comunión en una Divina Liturgia en un retiro de la VVeD como un regalo especial y único ya que me fue administrada la eucaristía por un sacerdote ortodoxo, que sabía que tenía sus dudas en hacerlo, pero que su obispo presente en el retiro autorizó. Lo sentí como un regalo pero no lo aprecié en su propósito hasta un tiempo después que concurrí a una Divina Liturgia para la festividad de la Dormición de la Virgen y llegado el momento de comulgar tuve que quedarme en mi banco. Por primera vez experimenté realmente el desgarro de la división. 

En lugar de abrir un sitio crítico o escribir una nota en mi blog denunciando la situación o liderar desde una página de facebook una cruzada en contra, como parece estar de moda entre los bautizados en la Internet, ofrecí al Señor mi dolor por no poder participar de la misma comunión con mis hermanos ortodoxos en forma visible y me arrodillé e hice una comunión espiritual.

1 comentario »

  1. Es interesante leer esta declaración de Vassula publicada por el Padre Abberton el 22 de mayo de 2011. Fue seguida de otra entrada del 24 de mayo de 2011
    donde se reproduce el aval de dos arzobispos ortodoxos

    Se trata la primera entrada de la declaración de fe ortodoxa de Vassula solicitada por un obispo ortodoxo de Rodas que le prohibió comulgar y ser madrina de un pariente. Allí también ella da explicaciones de la razón por la cual a título excepcional los católicos y ortodoxos comulgamos juntos en los retiros de la VVeD y también como a título excepcional Vassula comulgó en una iglesia católica en Rodas cuando no le permitían comulgar en las iglesias ortodoxas de allí.

    En el segundo envío del Padre Abberton se publica el aval que le dieron a Vassula dos arzobispos a esa declaración de Vassula. Hay que rezar por ellos porque son muy valientes.

    En los comentarios que enviaron algunas personas a este blog del Padre Abberton hay uno donde se nos recuerda como la unidad se producirá de todos modos aunque por medio de grandes tribulaciones que sufrimos todos porque el camino del Amor que nos propuso el Señor ha sido hasta ahora poco transitado.

    Comentario por admin — julio 14, 2011 @ 3:32 pm | Responder


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