"Aclaraciones útiles"

Escritos y cartas de Vassula

EL LLAMADO Y EL DESIERTO” “

“Algunos santos explican que preferirían tener su Purgatorio, aquí en la tierra, a través de toda clase de sufrimientos, en vez de padecerlo después de su muerte. ¿Por qué? Porque estar en el Purgatorio es mil veces peor que tenerlo aquí en la tierra. Una hora en el Purgatorio parece como un año entero. Por esto, cualquier dolor físico o pena moral o dolor espiritual (así como todo tipo de sufrimientos y contratiempos que le ocurren a cualquier persona), siempre serán para su mayor beneficio y santificación. Nosotros las llamamos cruces.

 Muchos santos se alegraban cuando tenían algún tipo de sufrimiento dado por Cristo, y se entristecían cuando Él no les daba suficiente sufrimiento, preocupándose por la santificación de su alma. Muchos iban tan lejos como hasta dudar que Dios todavía los amara. En el pasado, muchos santos elegían castigos auto-infligidos, como flagelarse, utilizar cinturones de hierro con clavos que atravesaban su piel, e incluso ropa interior de un material áspero y metálico que los hacía sangrar. Creían que estas cosas los purificaban y los santificaban. Era su costumbre ofrecer estos sufrimientos como expresiones de su amor a Dios.

Sin embargo, he aprendido que Cristo no nos castiga, sino que a través de las cruces que nos da, nos santifica, nos purifica y nos recuerda que nos arrepintamos de nuestros pecados, para que Él pueda levantarnos a Su Corazón y llevarnos al Paraíso. Dios es Justo y Él nunca le daría una cruz a alguien que no pudiera cargarla. Él da de acuerdo a la medida de cada uno. 

Como me dijo una vez cuando yo estaba en llamas con el Fuego Purificador:

 “¿Has olvidado tus palabras a Mí cuando exclamaste en agonía: ‘¡He sido arrebatada en Tu Fuego, Señor!’, admitiendo, finalmente, tu culpa con gemidos de arrepentimiento?”.

 No quiero ser descarada, puesto que sé que es doloroso cargar cualquier cruz, sin embargo, hoy puedo decir una cosa, y es que he aprendido que estas cruces dadas por Nuestro Señor son de gran beneficio para nuestra alma y pueden ser llamadas gracias. Al decir esto, recuerdo la historia de Santa Teresa de Ávila, quien después de haberse caído de su burro y haberse lastimado, le dijo a Jesús Quien siempre estaba tan cerca de ella: “¿Por qué me tratas de esta forma?”. Él le contestó: “Esta es la manera en que trato a Mis amigos”. “¡Y es por esto que tienes tan pocos!”, le replicó ella.  ”  Versión completa aquí

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: