"Aclaraciones útiles"

La fase inicial de la escritura de Vassula según el Padre Michael O´Carroll, c.s.sp.

La fase inicial de la escritura de Vassula según el Padre Michael O´Carroll, c.s.sp.

(…)

 Esta fase (la del inicio de la experiencia mística) ha comenzado en Bangla Desh durante la última semana de noviembre de 1985. Un día Vassula escribía una lista de compras. Sintió que su mano temblaba, luego se encontró escribiendo algo enteramente distinto. Escribía bajo el influjo de otra persona. Lo primero, el poder que controlaba y usaba su mano escribió las palabras: “Yo soy tu Ángel guardián”. El se llamó “Daniel”. Gradualmente  se desarrolló entre ellos una relación por medio de la escritura. Esto duró dos meses que fueron un tiempo de prueba y de purificación. Pero ella amaba  a Daniel. El Señor incluso le aseguró que nadie ha amado a un ángel guardián como ella. Su marido, aunque en un primer momento estaba intrigado cuando ella le informó lo que ocurría, continúa interesándose y apoyándole. Ella pasó interiormente por un proceso de purificación, necesaria para prepararla a la irrupción de Jesús en su vida.

 (…)

 El Ángel dijo a Vassula que en adelante debía leer la Biblia, por la cual ella no tenía ningún interés. No sabía donde procurarse un ejemplar. El Ángel le indicó donde procurarse un ejemplar. El Ángel le indicó entonces, donde, en Bangla Desh, podía conseguirse la Sagrada Escritura.

 Uno de los primeros problemas era su dirección espiritual. Ella la necesitaba; ¿pero donde obtenerla? Se dirigió  a una comunidad de misioneros en la ciudad de Bangla Desh donde residía. La casa de la comunidad estaba frente a la suya. Pero los sacerdotes con quienes se puso en contacto se mostraron desconcertados, escépticos como lo son generalmente los sacerdotes  católicos cuando se ven ante esta clase de problemas. Uno de ellos incluso sospechó de algún perverso influjo sobrenatural, pero finalmente un sacerdote americano, el Padre James Fannan, asumió la tarea y el papel de director espiritual de Vassula.

La Divina Providencia está por encima de todo. A veces, esta realidad es una evidencia manifiesta. Cuando el marido de Vassula se mudó a Suiza, ella se despidió de su director espiritual. ¿A quién se volvería ella ahora a pedir directivas y consejos positivos? Poco tiempo después el problema fue resuelto a satisfacción. El Padre Fannan comenzó a sufrir una seria enfermedad de los ojos, la catarata, que necesitaba una operación. Sus superiores decidieron enviarle a Europa para el tratamiento especial. Dio la casualidad que fue a dar a Suiza, no lejos de Lausana, ciudad en cuyos suburbios se había instalado Vassula con su esposo y sus hijos.  (…)

 Documento I

 Vassula narra los comienzos de su carisma (pag. 281 -323)

 La llegada de mi ángel guardián

 Desde el mismo comienzo, una de las primeras cosas que hizo mi Ángel guardián fue trazar en el papel el dibujo de un corazón; a partir del centro del corazón dibujo una rosa como si brotara del mismo corazón. Luego con gran asombro mío se presentó gentilmente: Daniel, mi ángel guardián. Me dejó aturdida pero al mismo tiempo llena de una inmensa alegría. Yo estaba tan feliz que casi volaba por mi casa, y apenas si mis pies tocaban el suelo, mientras repetía a grandes voces: “¡soy la más afortunada del mundo, soy ciertamente la única persona en el mundo que puede comunicarse así con su Ángel guardián!”

 Al otro día, mi Ángel volvió de la misma manera. Yo pasé innumerables horas de alegría comunicándome con él. El siguiente día vino de nuevo pero, con gran sorpresa mía, traía consigo una multitud de Ángeles de los diferentes coros. Yo creí que las puertas del Cielo se habían abierto súbitamente de par en par ya que podía fácilmente sentir ese gran movimiento de Ángeles de lo alto. Parecían todos excitados y festivos, como cuando se espera un acontecimiento maravilloso. Por la manera como se alegraban, yo entendí que todo el Cielo estaba de fiesta. Luego, todos juntos y a una sola voz, los Ángeles cantaron: “ ¡ Está por producirse  un feliz acontecimiento!”

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 Las primeras palabras que pronunció mi Ángel guardián a propósito de Dios fueron: “Dios está cerca  de ti y te ama”.

 Yo debí haber herido profundamente al Señor en este momento, porque las palabras del Ángel no produjeron en mí el menor efecto. (…)

 Sólo algunos días mas tarde mi Ángel guardián cambió de pronto de actitud conmigo y yo observé cuan grave se había vuelto su aspecto. Con una voz muy solemne, me pidió que leyera la Palabra. Yo aparenté no saber lo que significa “la Palabra” y le pregunté que entendía con ella. A eso, mi Ángel asumió un aspecto todavía más grave, diciéndome que yo sabía muy bien lo que el entendía.

 La purificación

 Mi ángel volvió a verme con su aspecto siempre muy grave, y me reprochó ciertos actos de mi vida pasa que desagradaban profundamente a Dios. Luego me echó en cara como yo había rechazado delante de Dios Sus dones, los que El me había hecho pero que yo no había agradecido del todo.

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 Me hizo ver mis pecados con los ojos de Dios, como Dios los veía y no como nosotros los vemos, Eran tan monstruosos que yo sentía un menosprecio total de mi misma y lloraba amargamente.

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 Esta purificación debió haber durado casi una semana. Yo sentía como un fuego, fuego purificador que depuraba el interior de mi alma y era completamente indudable, una experiencia dolorosa.

 El Padre Nuestro enseñado por Nuestro Creador.

 Después de esta experiencia que me había transformado, se reveló a mi Dios nuestro Padre Eterno. No lo vi con los ojos de mi alma, como en el caso de mi Ángel, pero yo sabía que era El, y le oía. Recuerdo que mi reacción fue pensar; “ Ah, es Dios! (…)

Me pidió que Le rezara el Padre Nuestro. Yo recé el Padre Nuestro mientras que El esta conmigo escuchándome, cuando terminé, El me dijo que no le gustaba el modo como yo lo había recitado porque lo había rezado demasiado a prisa. Entonces, Le repetí el Padre Nuestro más lentamente. De nuevo El me dijo que no estaba contento porque  yo me andaba moviendo. Me pidió que volviera a empezar. Yo rece de nuevo el Padre Nuestro y, cuando terminé, Dios me dijo siempre que no estaba satisfecho. (…) ¡Comencé a preguntarme su no sería que Dios me hacia rezar en un solo día todo los Padre Nuestros que no había rezado durante años ¡. Yo había comenzado en la mañana y ahora, ya era de noche. Finalmente, Dios se mostró satisfecho: a cada frase que yo pronunciaba, El decía complacido, “¡bien!”.

 Los ataques de satanás

 Justamente  después del delicioso día que yo había pasado con nuestro Padre del Cielo, se desencadenó  toda la furia del infierno. Satanás me atacó de la manera más salvaje. (…) Es difícil describir la angustia que el demonio puede infundir en el alma. (…)

En esos momentos terribles, momentos que muchas veces me hicieron creer que había perdido la razón, mi pobre ángel no podía decirme sino una sola palabra; “ora”.

 Mi purificación continúa

 Pasaron unos días y de pronto, mi Ángel me pidió que fuera al seminario a ver a un sacerdote para mostrarle los mensajes. Hice exactamente lo que él me pedía. Pero quedé muy frustrada, yo tenía grandes esperanzas pero lo que obtuve fue una repulsa. El sacerdote pensó que yo estaba pasando por una crisis psicológica y creyó que estaba al borde de la esquizofrenia. (…) No me gustaba ir al visitarle porque me trataba como alguien que comenzaba a tener una enfermedad mental. Esto duró alrededor de tres o cuatro meses. (…) Por fin, después de algún tiempo, el se dio cuenta que yo estaba sana de espíritu. Un día el me dijo incluso que lo que tenía podía ser un carisma de Dios.

Entre tanto, mi Ángel guardián me preparaba al encuentro con Dios y una de las primeras lecciones que me dijo se refirió al discernimiento. Estas enseñanzas sobre el discernimiento volvieron todavía más furioso al demonio porque esto significaba que aunque el apareciera como un ángel de luz, yo vería la diferencia.

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Como mi Ángel Daniel me había predicho, un día Jesús tomó su lugar. Cuando El se me reveló, me preguntó: “que casa es la más importante, tu casa o Mi Casa.” Yo le respondí: “Tu Casa”. Yo le sentí contento con mi respuesta; El me bendijo y me dejó.” (…)

 Fuente: P. Michael O´Caroll, c.s.sp.  Vassula de la Pasión del Sagrado Corazón. Librería Espiritual, Quito Ecuador.

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