"Aclaraciones útiles"

Por qué apoyo a Vassula Ryden

Por qué apoyo a Vassula Ryden (segundo semestre de 1993)

Por el Padre Michael O’Caroll, C.S.Sp.

“Como miembro de la primera sociedad interconfesional en Irlanda desde la Reforma, la Mercier Society  (258), yo ya estuve trabajando por la Unidad Cristiana, veinte años antes del Vaticano II. En la misma época también trabajé para lograr unas mejores relaciones entre los israelitas y los Católicos, como miembro de la Pillar of Fire Society. Por el ambiente religioso en circuito cerrado que prevalecía en esa época, se puso fin a esas dos iniciativas con todos los requisitos administrativos requeridos. No obstante, mantengo el concepto de la urgencia de la Unidad Cristiana y como sacerdote periodista durante el Concilio, afirmo que todo lo que se ha hecho a favor de esta causa, es lo mismo que he venido haciendo hasta ahora.

Con frecuencia he escrito y declarado en público que el Ecumenismo, aunque fue lanzado por el Concilio y el Papado asumió la plena responsabilidad, presenta todavía una gran laguna, porque ha dado una atención deficiente a los Ortodoxos. La preocupación solo por los Protestantes – escribo esto como alguien que tiene parientes y amigos desde siempre entre los Protestantes – ha tenido un efecto desastroso en el mundo Católico: El ataque contra la Teología y las prácticas de la devoción Mariana. Esta política adoptada con la idea de apaciguar ciertas corrientes protestantes, condujo a “un decenio sin María”, según las palabras del sabio de la Biblia  Ignacio de la Potterie, S.J. en el Congreso Internacional Mariano de Hueva en septiembre último. Claro que esto es una hipérbole, pero la observación es válida. La menor atención que se le ha dado a los Ortodoxos ha demostrado lo absurdo de tal actitud. En todos los tiempos, en el mundo ortodoxo, se ha rodeado de los más grandes tesoros a la Theotókos (la Santísima Virgen) y nada de esto, ni en el más mínimo detalle, es negociable.

Esa total falta de atención a los Ortodoxos es en efecto una falla que yo lamento. En esencia, las cosas han sido peor todavía y siguen así. Antes de que alguien se levante en contra de este juicio severo, que él lea el informe de la Comisión Conjunta de Teólogos Ortodoxos y Católicos, publicada después de la reunión que tuvo lugar en el Líbano en junio pasado. Allí se puede leer que la división persiste y que ella ha sido hasta ahora enconada por algunas de las iniciativas tomadas recientemente. Y no hablo aquí del problema de Rusia. Este es pues el triste balance de veintinueve años que ha transcurrido hasta 1993 desde que  el Vaticano II promulgó el Decreto sobre el Ecumenismo.

Es precisamente en ese ambiente general de fracasos y de frustraciones que nos ha llegado de repente una señal de esperanza, Vassula Ryden. Aunque ella es ortodoxa, posee una audiencia Católica a escala mundial y es apoyada en forma creciente en su Iglesia. Pero en la actitud que algunos de mis hermanos sacerdotes ha tomado hacia ella, he tenido la impresión de que se revive el período preconciliar en el cual los católicos pensaban que era conveniente evitar a los Protestantes, que todo diálogo con ellos constituía un compromiso o una traición y se deleitaban por cada golpe hiriente que podía llegar al “enemigo” o minar su pensamiento. No se desalentaba en modo alguno el lenguaje ofensivo, ¡y yo sé de que hablo! Mi propósito aquí no es entablar una polémica; yo me limito a constatar los hechos de una manera general.

¿En verdad hubo Vaticano II? ¿Los hijos y las hijas de la Iglesia están siguiendo verdaderamente sus directrices, especialmente en esos campos sensibles?. ¿Acaso no están descuidando las opiniones dadas en el Decreto sobre el Ecumenismo, confirmadas en el Directorio publicado recientemente? Cuando ellos ponen en la mira como blanco favorito a Vassula ¿Acaso no se están burlando en realidad del veredicto trágico de la Comisión Conjunta? ¿Es que acaso ellos se dan cuenta que de esa forma están atacando precisamente al escritor Ortodoxo más cercano a nosotros, desde hace 900 años?

Al estudiar la obra de Vassula, he rehusado adoptar un enfoque negativo, el cual para mí es intrínsecamente desobediente y radicalmente cínico. No tengo ninguna razón para deplorar mi decisión. En el libro que acabo de escribir respecto a Vassula, expuse el excelente contenidos de sus escritos, juzgados según dos criterios simples: el origen de los escritos y su grado de armonía con el pensamiento católico. Humanamente hablando, la fuente era nula. Vassula comenzó a escribir sus libros, “La Verdadera Vida en Dios”, cuya serie ha sido reeditada varias veces y actualmente traducida a veinte idiomas (de los cuales 13 traducciones están terminadas y 7 en curso, incluyendo el ruso, el árabe y el japonés), aunque ella estaba desprovista  de toda formación teológica o espiritual. Vassula no hizo ni siquiera un curso de catecismo elemental y la religión estuvo ausente de su vida durante treinta años.

Sobre la Santísima Trinidad, Vassula escribe exactamente como San Simeón, el Nuevo teólogo, del cual ella no había leído nada antes de publicar “La Verdadera Vida en Dios”. Los que no aceptan su propia explicación de la fuente de su conocimiento tienen un problema: ¿En donde entonces ha obtenido ella ese conocimiento?. Aunque Ortodoxa e identificándose con su Iglesia, ella expone una espiritualidad en todos los puntos aceptable por los Católicos. Aquí me faltaría más espacio para la aplicación del segundo criterio, la conformidad de la enseñanza de Vassula con la de la Iglesia Católica. Por fortuna, Vassula ha ayudado a hacer que revivan las aspiraciones e ideales espirituales que constituían antes la Gloria del Catolicismo, pero que ahora se han difuminado, no sin haber sufrido presiones adversas. El Sagrado Corazón de Jesús ocupa aquí una posición central, acompañado por el Corazón Inmaculado de María, de modo que esto es una inspiración que embarga en lo más profundo al mundo Católico: La Alianza de los Dos Corazones.

Yo participé en un Simposio Internacional sobre la Alianza de los Dos Corazones, organizada por los Católicos de las Filipinas y fuertemente estimulada por Juan Pablo II. Este Simposio dio lugar a una búsqueda elaborada del team vital de la vida Católica actual. Cuál fue mi sorpresa cuando encontré ese tema expuesto con fuerza y lucidez en los escritos bajo dictado de Vassula. Cuando el olvido del Espíritu Santo es la aflicción de nuestra Iglesia Latina, fuera de Juan Pablo II, no existe en el mundo cristianos una exposición sobre el Espíritu Santo más abundante, más clara y más persuasiva que la de Vassula Ryden. ¿Debería mencionar también la presentación poderosamente personal de Dios Padre en términos existenciales propiamente irresistibles? Hasta su muerte, el Padre Karl Rahner estuvo inquieto por la incapacidad de la Iglesia para integrar totalmente la Trinidad en la vida diaria. Y he aquí que una persona exenta de toda preparación teológica formal, Vassula, nos hace accesibles a cada una de las Personas de la Trinidad (…) a nuestro nivel de percepción sensible.

¿Esta misión produce frutos en la Iglesia? Yo podría complementar este artículo con testimonios de conversión, testimonios confiables de sanaciones (aunque Vassula es muy discreta con este carisma de sanación), con ejemplos palpables de personas que han caído en el descanso del Espíritu después de un contacto personal con Vassula. Todavía debo mencionar dos aspectos de su misión que omití en la primera edición de mi libro, pero que me han aconsejado tratar en una nueva edición. Esos puntos aparecen ya en forma abreviada en la traducción francesa.

Vassula sufre la Pasión de Cristo desde hace algún tiempo. Yo la he visto durante esta experiencia conmovedora, tanto en Suiza como en los Estados Unidos. Esta experiencia que le sobrevenía cada semana, había cesado hace dieciocho meses. Esta se volvió a producir en Omaha el 12 de junio último, en presencia de cinco testigos. Los testimonios aparecerán a su tiempo. Me han informado otra señal por personas que participaban en una reunión de Vassula en Notre Dame, en South Bend, Indiana, Estados Unidos; esas personas vieron el milagro del sol encima del salón donde Vassula iba a hablar. También poseo dos testimonios sobre el mismo fenómeno que aconteció recientemente en Kent, Inglaterra. Poseo una documentación considerable de testimonios sobre el cambio de aspecto de Vassula durante sus reuniones, su cara ha sido reemplazada varias veces por la de Cristo. Esos testimonios provienen de Suiza, Inglatrra, Francia, Canadá, Grecia y muchos de Filipinas. Los testimonios más reciente que me han llegado, provienen de los detenidos en la prisión de Muntilupa en Manila, los cuales firmaron declaraciones sobre lo que ellos vieron durante la conferencia de Vassula. En Manila también un testigo importante, Aurora Aquino, madre del mártir Benigno, una de las mujeres más respetadas de ese país, Tres testimonios son de Ortodoxos y uno de un Anglicano.

¿Por qué se han publicado tantas mentiras descaradas sobre Vassula? Por ejemplo, que ella habría predicho un terremoto en California que no se ha producido; ella jamás ha dicho una cosa semejante. O que Jesús le habría dicho que El quiere que la Unidad Cristiana se haga bajo la dirección del Consejo Ecuménico de Iglesias; ella jamás ha dicho esto. Se dice que ella gana mucho dinero; en realidad de las numerosas ediciones y traducciones, ella no recibe ni un céntimo por derechos de autor, aunque esto sería su más estricto derecho. Las donaciones que recibe a veces las distribuye frecuentemente en beneficio de los prisioneros. El año pasado donó veinte mil marcos alemanes a un hospital pediátrico de Moscú.

¿Es que se puede descartar lo divino de todas estas evidencias? Numerosos sacerdotes, bien calificados en el plano teológico, aceptan estas evidencias. ¿Otros no? Emilio Zola dijo en una ocasión que aún si los dos mil milagros registrados en Lourdes en su época, fueran auténticos, él seguiría persistiendo en no creer…

Michael O’Carroll, C.S. Sp.
Miembro de la Academia Mariana Pontificia.

Este artículo fue redactado en nombre del derecho a réplica para un periódico quincenal Católico de EE.UU que calumnió a Vassula pero que este se rehusó publicar.

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